Aquí estamos otra vez.Como véis Diego tiene una vida social en su barrio de lo más entretenida.Tuvimos la suerte de salir ese día a la calle y encontrarnos con el cumple de uno de sus amiguitos, Hugo, que muy amablemente nos invitó a la fiesta. Hubo de todo. A mí como padre me gustó ver que Diego se desenvolvió muy bien esa tarde, gracias al buen empeño de los presentes que en estas ocasiones aprovechan para recuperar los juegos de toda la vida, corro de la patata, carreras de sacos, comba, etc. En este barriete de Cabezón de la Sal aún existe madera de pueblo y se ve a los críos jugar en la calle. La Pesa da juego todavía gracias a sus gentes....Por cierto, Diego y yo ganamos nuestras respectivas carreras. No podía ser menos.Ádios.
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